Cambio de Paradigma

Entendemos como paradigma a la forma de hacer las cosas y manejarse en una profesión, en la sociedad, en la vida, etc. Los japoneses juntando las basuritas en el estadio. Un chef utilizando un sistema metódico y ordenado para aumentar el rendimiento de sus cocineros.

Unos artesanos tomándose todo el tiempo del mundo para producir algo de altísima cantidad, en tiradas bajas. El paraguayo llegando una hora tarde a sus compromisos. Esquemas de vida. Paradigmas.


entregas

A raíz de un desastre informático casero en el 2017, mi relación con el uso de la computadora cambió. Mi técnico, aburrido de venir cada x cantidad de meses a llevar mi cpu para realizar los ínfimos ajustes que mi presupuesto permitía, me recomendó conseguir un disco externo, instalarle el Windows 8 o el Windows 10 y recuperar el contenido de la moribunda cpu.

Esto pasó en abril de ese año. Yo tenía el monto justo para el disco externo, y trabajos por hacer, a punto de empezar la temporada de parciales en la facu. Un amigo quedó en instalarme el W10 y mientras me prestó un live usb con Ubuntu 11.04 creo. Ubuntu es una de las muchas opciones que la familia de sistemas operativos Linux tiene, está basado en Debian, y a su vez otras distros (variantes) están basadas en Ubuntu, pero de éso no iba a tener idea hasta varias semanas después.

Medio dudando, medio no sé luego, puse el pen y guau. En segundos ya estaba en el escritorio. Semanas atrás yo encendía mi computadora, me iba, le cargaba comida a los gatos, preparaba el desayuno, regaba las plantitas, veía el clima en la tele… y el W10 llegaba al escritorio, pero no estaba todavía todo: que el antivirus, que los íconos de la barra de inicio, que esto que lo otro.

Era muy diferente el Ubuntu. La propuesta de la barra lateral, en vez de inferior, como toda la vida Windows colocó por defecto, es lo primero que asusta. Pero entre la necesidad y la curiosidad, no tardé en ubicar las más esenciales herramientas. Y bueno, me prepararon el disco y recuperé mis cosas.

Pasé del pen con Ubuntu, que tuve que devolver, al disco externo con W10, y la verdad que me quedé con las ganas. El W10 estaba vacío. Yo podía ponerme a buscar el programa con el crack con el keygen correcto… o no. Cuando pude reponer el disco interno, la decisión estaba tomada.

Era un martes y teníamos clase en la sala de computación. Descargué el instalador de Ubuntu 16.04, preparé el live usb, todo en clase, calladito, y mientras tanto sudaba y me comía la ansiedad, a pesar del frío que hacía. El jueves tenía el parcial de Diseño Gráfico 2. Había que entregar el producto, y una carpeta que con todo el lío con mi pc no pude ni empezar a hacer.

Y para llegar, tenía 2 noches y sus madrugadas, y un día y medio. Al salir, aparte del factor tiempo, estaba la lista de pasos a seguir, que más o menos era algo así:

Con el uso y abuso de líneas guía, y la herramienta Bezier todo se puede.
  • Instalar en el disco interno nuevo el sistema operativo Ubuntu, sobre el que tenía poco conocimiento. Con el riesgo de que algo falle y no supiera qué hacer (como si W10 no fallara, y yo no supiera qué hacer con su pantalla azul).
  • Descargar al menos Inkscape, el programa de diseño vectorial, que me iba a resolver algunas cosas. Aprender a usar al menos lo básico de lo básico.
  • Preparar los archivos para: corte láser, serigrafía, y el contenido de la carpeta que iba a combinar mi precario manejo de la tecnología en general, esta tecnología nueva y rara en particular, con lo mejor y más salvaje de mi habilidad manual de ése entonces.
  • Rebuscarme un pedazo de cartón del espesor que necesitaba porque no se vendía en ningún lado. Y rebuscarme una cortadora porque la de la facu estaba saturada, siendo temporada de parciales.
  • Retirar el objeto cortado a láser, estamparlo, montar la carpeta, y entregar el jueves a las 2.

El jueves a las 2… yo estaba retirando el corte láser, camino a la facu. Con mi bastidor y cosas para estampar. Al final de la clase, yo tenía el objeto estampado y trozos de la carpeta montados, pero no me tocó corregir, bueno, sí me tocó pero con lo tarde que llegué otro agarró el turno. Usé el tiempo extra para aprender más de estos softwares similares pero diferentes, y terminar la carpeta.

  • Le imprimí de todo menos mi nombre!

Recuerdo que otro compañero en una situación parecida (con el trabajo incompleto y problemas informáticos) estaba mirando al horizonte desprovisto de toda esperanza y consuelo posible. Su Adobe InDesign pirata se bloqueó, y de alguna manera dañó el archivo que era para la carpeta. No lo podía abrir en otras computadoras. Al haber redactado todo el contenido directamente en InDesign, y no en un procesador de texto (mala práctica frecuente en todos nosotros), no pudo recuperar nada. La tenía que reconstruir de cero.

El celo que la Suite Adobe y Corel tienen sobre tu producción en sus interfaces asusta. ¿En qué momento eligen bloquear funciones y exigir el pago de licencias? En el peor momento posible, por supuesto. En el caso de esta persona fue en el día de la entrega.

Presentamos cada quien su trabajo en la clase siguiente. Y desde entonces, despacito y con cautela, seguí trabajando con software libre, que jamás me dio ni va a darme esa clase de inconvenientes.

Y desde ahí cambió algo en mí. Quizás fue porque costó, porque era una situación al límite y con todo, no perdí la materia. Capaz por un comportamiento que encuentro más respetuoso por parte del sistema operativo al usuario (actualizás cuando vos querés, esas actualizaciones no te piden reinicio, no roban tiempo, te dejan ejecutar otras cosas mientras se instalan, nada se ejecuta por su cuenta o sin permisos…).

En fin, ese paradigma de buscar un programa, buscar el crack correcto, abrir cuenta del programa antes de poder usar, darle datos casi como si fuera una red social, y tener instalada en mi computadora una bomba de tiempo que espera al peor momento para echarme en cara mi berretada… eso se terminó para mí. Y la verdad es que meter tarjeta de crédito para empezar a trabajar tampoco estuvo en mis planes.

DG2
Fue mucha ansiedad pero acabó bien.

Con una nueva forma de entender y relacionarme con la informática, una serie de desafíos se presentaron en los primeros meses.


Diseñar sin Adobe

No es tan difícil como parece. Lo primero que hice en Inkscape fue encontrar la forma de vectorizar imágenes en alto contraste, con fines serigráficos por supuesto. Asegurar la comida era prioridad, jeje.

Me costó un poco engancharme con GIMP, que es un programa de edición de imágenes, pero para lo que es mi uso y frecuencia de uso de esa herramienta en particular, estoy bien. El que sí me llevó algo más de tiempo dominar es la alternativa para diseño editorial, Scribus, pero en parte es por la mala costumbre que tenemos de resolver con el software vectorial lo que deberíamos resolver con el software editorial.

Partamos de la base de que tampoco era un As usando la suite Adobe, y que hasta hace unos meses antes de empezar con Ubuntu entregaba piezas finales a acuarela, tinta china, y hasta café. Por cierto, todos los programas mencionados son multiplataformas, para el que quiera probar en Windows o Mac si no le interesa cambiar de sistema operativo.

Habían ciertas materias que necesitaban controlar el archivo de origen, y en ésas materias se enseñaban programas para Windows. Pude emular algunos, como Photoshop, y otros como InDesign los ejecutaba en… Windows. Para ése punto, yo ya contaba con mi laptop, que venía con W10 instalado por defecto. A través de particiones en el disco, le instalé ubuntu también, y le dejé 1/5 del espacio a W10 sólo para estos escasísimos casos puntuales.

Cuando ciertos objetivos se alcancen en el transcurso de este año, voy a reclamar ése espacio. 


Colaborar con otros

cada-quien
Es cosa de ser ordenados, nada más.

Todo se hace más fácil cuando uno entiende el rol de los archivos genéricos. Hacer cortar algo en láser, mandar un archivo a la imprenta, no se lleva ni se manda un .cdr, un .ai o un indd, no. Se lleva o se manda un .pdf, ¿por qué?

Porque datos de un archivo nativo se pueden extraviar entre una máquina y otra, entre otras muchas cosas las fuentes tipográficas.

Porque por tener una versión diferente al programa que usaste para diseñar, tu colaborador puede tener problemas para visualizar, editar o directamente abrir tu archivo. Porque directamente puede tener CorelDraw y algunos aspectos de lo que diseñaste en Illustrator no se traducen del todo bien en su computadora.

Hay un amplio margen de compatibilidad entre Inkscape e Illustrator según estuve probando. Tiré algunos .ai en Inkscape y no noté nada deformado, ausente o transtocado. También tiré algunos .svg en Illustrator (.svg ES un formato genérico que Inkscape usa como guardado por defecto) y es también trabajable. 

Si bien hay cosas que CorelDraw, Inkscape e Illustrator entienden de forma diferente, como el trabajo por capas y lo que es un powerclip, un recorte o un contorno según el caso. A la vista, para el usuario casual, las 3 operaciones son lo mismo, pero observando un poco uno nota que el proceso que cada programa realiza, o lo que cada programa entiende por ése objetivo (encerrar en alguna silueta vectorial una imagen, texto u otros vectores) , es distinto.

Cuando por alguna razón no puedo abrir un .psd en GIMP, como un gigantesco catálogo de una casa de electrodomésticos, con literalmente miles de capas, fondos, imágenes, textos y marcos, pruebo con Photopea, una aplicación en línea que salvó el día más de una vez.

Lo que quiero decir es que sí, se puede usar software libre y sostenerse en el mercado. Se puede trabajar con la gente del paradigma de crack y keygen. Sólo hay que dejar en claro algunos roles, distribuirse el trabajo y ser ordenados. Como con cualquier otro trabajo en grupo.

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