Jones, L. (1998). Ilustración para The Technomancer's Toybox. Ed. White Wolf, Estados Unidos

Probando Manjaro

La idea apareció en el 15° FLISoL (1). Una de las asistentes, activa promotora de los sistemas Linux, me comentó que ella y una escuela en Aregua usaban Manjaro, una distro alejada de la familia Debian/Ubuntu.

¿De qué estoy hablando?

Linux es el núcleo del sistema. Es la forma en la que arranca, y ordena los archivos y la programación. Es la base. El resto del ordenamiento, la selección de programas que vienen preinstalados, la idoneidad para uno u otro tipo de usuario, la interfaz gráfica, la manera en que es posible añadir más programas y funciones, etc… eso tiene que ver con una serie de decisiones que acaban en una distro, en un tipo de Linux u otro.

No es como un único Windows 7, que después viene el 8 y después el 10. Varias distros, con el mismo nivel de desarrollo, existen conjuntamente en el mismo periodo del tiempo, cada cual con su propia secuencia.

Ubuntu Software Center

Ubuntu se caracteriza por estar orientado al público general. Tiene un gestor de aplicaciones similar a las appstores de los celulares. El proceso de instalación, de la distro y por supuesto de los programas, es de lo más sencillo. 

Claro que no todos los programas disponibles para plataformas Linux están en el gestor. Y hay varios que, por priorizar la estabilidad, están una o dos versiones atrasadas con respecto a lo que se puede encontrar en las páginas de los programas.

Incluso en las plataformas Linux existe esa balanza entre la seguridad y la libertad, y prioridades que los desarrolladores de cada distro toman para asegurar la una o la otra. Seguridad acá se puede entender estabilidad pero también incluso como comodidad o conveniencia.

Linux Mint tiene origen en Ubuntu, y Ubuntu en Debian. Aún así observen esas diferencias notorias de desempeño en diversas áreas entre estas distros relacionadas.

Entonces Ubuntu es muy seguro. En el reducido 4% a nivel mundial de las computadoras de uso personal que usan linux, ocupa un importante segmento por esa razón, esta distro y sus derivadas (Mint que usa un escritorio más clásico, Elementary OS que parece inspirado en Apple, Pop OS, Lubuntu, etc).

Pero bueno, parte de usar alguna distro de linux es que uno va aprendiendo más de su relación con la tecnología. Más temprano que tarde, por ejemplo, uno se encuentra con la terminal, esa caja negra donde se meten códigos extraños, y lo hace no porque algo se descompuso y no hay otra cura, y se está jugando la estabilidad del sistema al abrir esa caja de Pandora, sino porque resulta más rápido, más eficiente e incluso más cómodo realizar algunas acciones a través de comandos.

Una frase fácilmente memorizable. Pocos minutos. Ningún reinicio. Eficiencia.

Y así es como, explorando opciones, así como encontró tiempo atrás que Ubuntu garantizaría la transición más segura de Windows a Linux, ahora encuentra una opción más afín a sus intereses.

¿Por qué ahora?

Porque terminé las clases. Podía apartar un tiempo no para resolver la instalación, cosa sencilla, sino hacer la mudanza de tooodos los archivos, videos, fotos, fuentes tipográficas, programas, etc que tenía en Ubuntu.

Y revisé mi presupuesto. Yo quería instalarme otra distro más trve recién cuando tuviera otra laptop, más chica, más cómoda de llevar (la de ahora es de 15.6») y más potente (como si la que tengo no cubriera de sobra todas mis necesidades con sus 16GB de RAM). Bueno, eso no va a pasar dentro de un buen tiempo.

Tenía en mente a Arch ni más ni menos. Sí, esa distro que se puede configurar todo exactamente a tu gusto, pero en contrapartida es necesario programar hasta el cosito que te lee el wifi. Nada, nada de lo que ves en la pantalla se da por descontado en arch. Es más, es posible elegir el entorno de escritorio… luego de instalarlo manualmente, porque ni con eso viene.

  • Por tus memes te conoceré...

La idea era transformar la tremebunda instalación de Arch en una experiencia de aprendizaje. Salir más iluminado con respecto al funcionamiento de la informática, o posiblemente un poco más loco. Y tuve esas referencias muy buenas de Manjaro, que… es una distro derivada de Arch, posiblemente la más relevante hoy día. Manjaro promete la liviandad y flexibilidad y en particular el poder de Arch, pero con el escritorio, el menú de wifi y otras cosas ya resueltas en la instalación… que también cuenta con una interfaz gráfica.

La instalación

Aprender, desaprender y reaprender. Eso es lo que hice el jueves pasado, el día que me decidí a instalar Manjaro.

La instalación de linux, hasta donde sé, es muy sencilla. Desde el instalador, se dispone de 4 partes en el disco duro, o en el espacio disponible (ya que se puede instalar con otros sistemas operativos presentes, yo ya tenía Windows10 y Ubuntu18.04 por ejemplo).

Esas partes son:

  • Root que hasta donde entiendo es donde efectivamente se instalan el sistema y los programas. Necesita entre 8 y 16GB. Yo le metí 50GB para que no le falte luego (jamás le iba a faltar incluso con el mínimo).
  • Home que es todo lo que vas a ver y tocar, y como está separado de Root, disminuye muchísimo el riesgo de que veas y toques algo que no debieras. Esta partición puede tener todos los gigas restantes, ahí van a estar los archivos, multimedia, etc.
  • Swap que es, hasta donde entendí (y probablemente no es tan así), lo que garantiza la fluidez de los sistemas linux. Incluso con tareas muy demandantes que saturen la RAM, al tener un swap de igual tamaño, la computadora no se cuelga.
  • Boot: un ínfimo espacio de 1GB máximo para poner todas las cosas del arranque del sistema. Para que al prender la compu, te salga el menú que te deja elegir el sistema operativo, y sea el puente del encendido a la pantalla de la contraseña maomeno.

El tema es que, en 18 meses de no realizar una instalación, yo, bueno, me desaprendítodo eso. Y en parte, el instalador de Ubuntu ya se ocupa de esta fragmentación, uno lo que hace es definir los espacios. Yo instalé Manjaro.

Encima para hacer espacio en el disco le di de comer a Manjaro la partición de Windows10, y de su boot que en todo este tiempo me causó molestias. Me hacía apretar F9, para poder elegir Ubuntu, porque o sino por defecto ya se iba a W10. Con odio luego liberé ese espacio.

Por cierto, todo este proceso se hace desde un pen o un cd que tiene el instalador de la distro que quieras. Entonces si algo no quedó bien, se corrige desde ese agente externo. Y no quedó bien porque sin Boot, la HP se quedó sin el nexo entre el encendido y el sistema. Por abstracto, metafísico y raro que suene, estaba ahí dentro, instalado ya, pero sin el Boot no se puede llegar hasta esa zona donde está el sistema.

Tocó liberar el espacio de vuelta, aproveché y le saqué un poco del espacio libre a Ubuntu, y volver a instalar. Que esa es la parte fácil y rápida, lo que toma tiempo es particionar el disco. Sacar espacio de otra partición, mover de lugar para que se pueba absorber.

Uso hasta la fecha

Bueno, quedó todo en su lugar. Ya podía iniciar el sistema, sólo con el botón, sin F9. Una experiencia que no tengo desde que conseguí esta máquina, jaja.

La interfaz es bastante agradable. Por cierto, Al descargar el instalador, es posible elegir entre varios escritorios, eso es, entre varias formas de tener un menú de inicio, la barra de aplicaciones, la fecha y hora, etc.

Yo elegí Gnome, el que tiene la barra al costado. Para lo que me quedaba de ese día, decidí hacer la mudanza de archivos, y reinstalar los programas. Inkscape está más o menos igual, pero GIMP por ejemplo sí tiene diferencias importantes en la interfaz, mucho más pulcro. Incluso Scribus, la alternativa a InDesign (que todavía le cuesta igualar), tiene nuevas funciones, se volvió más detallista con algunas cosas.

Mi Ubuntu, y todo lo que estaba adentro, estaba actualizado. El tema es ese asunto de la estabilidad. Manjaro, que también hace filtros entre lo nuevo de lo más nuevo, es más propenso a aceptar e incluir incluso las versiones en desarrollo de los programas.

No me convenció tanto el gestor de paquetes, de hecho en general no es como me gusta conseguir las cosas, por el tema de la terminal. Se me hizo más fácil flatpak.

O sea, abrir la terminal, flatpak install tal-cosa y ya. Tal Cosa instalada.

Lo que son los retoques pertinentes a desempeño, reconocimiento de hardware, etc… lo pude omitir casi completamente. No me descargué ningún controlador de nada, ni hizo falta. Incluso la tableta para dibujar, la reconoció al instante de conectarla. Recuerdo que cuando hice lo mismo en Ubuntu, sí, tuve que buscarle los drivers, e incluso usar Wine para el cd de instalación.

El hardware está bien. Mis intrusiones en la ilustración digital aún no, jeje.

Ganas de probar tenía hace rato. El tema era ese tiempo de readaptar todo. Y si no era en esa semana, tendría que ser luego de mis finales en julio. La distro es excelente.


(1) Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. Hay uno por año, se realiza en varias ciudades en simultáneo. (Artículo en camino)

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